Según el vademécum la dispraxia es una
debilidad motriz generalizada o circunscrita a ciertas habilidades. Si además
existe algún problema en el área buco-linguo-facial puede haber trastornos en
el lenguaje. Dispraxia se le llama algunas veces al "síndrome de niño
torpe". El niño (o adulto) con dispraxia puede ser crónicamente torpe, o
propenso a accidentes, y también puede ser de movimientos motores muy pobres.
Por ejemplo, al niño se le puede dificultar mucho tomar un lápiz entre sus
dedos y batallar tremendamente con la escritura. Precisamente por su pobre
coordinación motriz, el niño también pueda encontrarse con que le es imposible
andar en bicicleta o agarrar una pelota.
Los síntomas asociados a la dispraxia
suelen ser los siguientes:
- Equilibrio pobre
- Postura torpe
- Pobre coordinación manos-ojos
- Falta de ritmo
- Torpeza
- Dificultades en motricidad fina
- Falta de coordinación
- Dificultad para expresarse por escrito
- Dificultad en concentración
- Dificultad para procesar información
- Pobres habilidades de organización
- Pobres habilidades sociales
- Cansancio extremo
- Dificultad para llevar una multitud de tareas
Terapias
Los centros DORE tratan
la dispraxia con un método individualizado que tiene como objetivo potenciar el
desarrollo del cerebelo.