Colon irritable, colitis ulcerosa o
enfermedad de Crohn y otros síntomas intestinales - si son crónicos como:
hinchazón abdominal, dolores y calambres abdominales, heces pastosas,
abundantes, malolientes, con trozos de alimentos sin digerir, gases, reflujo
gástrico, etc. - pueden y deben ser detectados y tratados.
Todo paciente con una repercusión en su
funcionamiento cerebral puede tener irritación, falta de atención, falta de
concentración y depresión, siendo estos los síntomas más importantes. Intestino
y cerebro son las dos caras de una misma moneda - comparten los mismos
neurotransmisores y tiene conexión nerviosa directa.
Un paciente con un intestino crónicamente
enfermo no disfruta de una correcta barrera intestinal: su sistema inmunitario
se verá sin duda afectado: se generarán anticuerpos contra tóxicos, alimentos,
virus, etc. y esto puede estar en el
origen de una futura enfermedad autoinmune.