La deficiencia
de ácidos grasos esenciales son asociadas a la pérdida de pelo, piel seca o la
descamación de piel, diarrea, eczema, fatiga, agresión, pelo seco quebradizo,
régimen de comida irregular, sed excesiva, cálculos biliares, crecimiento
alterado, deficiencia inmune, hiperactividad, y curación dificultosa de
heridas. Los ácidos grasos esenciales pueden ser deficientes debido a la dieta
inadecuada, diarrea, heces sueltas, producción inadecuada de enzimas
pancreáticas, o la producción o secreción inadecuada de bilis o sales biliares.
El modelo normalmente observado en niños con autismo es sobre todo la deficiencia
de los ácidos grasos omega-3, especialmente el ácido alfa-linolénico con
elevaciones del ácido araquidónico y los ácidos grasos trans. El ácido
araquidónico es sumamente importante porque éste se convierte en las
substancias reguladoras llamadas prostaglandinas. Los granos y las carnes de
animales alimentados de grano pueden tener niveles muy altos de ácidos
araquidónicos. Los ácidos grasos trans son ácidos grasos sobresaturados
producidos por la hidrogenación de los ácidos grasos no saturados. Los ácidos
trans pueden ser especialmente perjudiciales cuando el ácido alfa-linolénico
está deficiente. Los ácidos grasos trans pueden afectar a la fluidez neuronal a
diferentes niveles comparados con los ácidos grasos cis. Los ácidos grasos
trans son altos en productos tales como patatas fritas, chips de patata,
margarina, galletas, y pasteles.