Los virus pueden contribuir, bajo ciertas
circunstancias, a que las células no puedan recibir las señales externas. Necesitan
células vivas para reproducirse y entran en las células uniéndose primero a una
proteína de los receptores de la membrana celular - como lo haría una hormona o
un péptido morfínico. Típicamente, los primeros pasos de entrada de un virus en
una célula involucran los mecanismos de señalización de la célula o de envío de
mensajes a otras células ( incluyendo las proteínas de regulación de los
receptores de membrana, como las proteínas G y la adenilciclasa).
Uno de los virus que mas nos preocupa es
el virus del Sarampión (vacuna triple vírica con virus vivos). Hay una amplia
proporción de padres de niños TGD
(60%) que asocian la desconexión de sus hijos con la vacuna triple vírica. Sing
et al. Publicó en el 2003, que el 83% de niños autistas tenían anticuerpos
positivos al virus vacunal del sarampión, en comparación de un 0% en los niños
neurotípicos
El
Dr. Andrew Wakefield demostró la existencia de estos virus en los
intestinos inflamados de niños TGD (todos ellos
vacunados). Un intestino inflamado, no sólo permite el paso de tóxicos que
pueden afectar al cerebro; hay una
relación mas directa entre el intestino y el cerebro. Si recordamos que los
neurotransmisores del intestino son los mismos que los del cerebro, aunque las funciones
sean distintas, y si recordamos que hay nervios que unen directamente el
intestino con el cerebro, comprenderemos como un intestino inflamado puede
afectar de una manera directa al cerebro. La presencia crónica y activa de
virus del sarampión en el cerebro afectará
también a la metilación
fosfolipídica D4 de la membrana de las neuronas.
¿Por qué la vacuna solo afecta a uno de
cada 166 niños vacunados? ¿Susceptibilidad genética? ¿Sistema inmunitario
afectado por el acumulo previo de mercurio de otras vacunas?, ¿Organismos
desnutridos por la comida tóxica y no nutritiva?. Lo que parece claro a la
comunidad científica preocupada por la biología de los niños TGD, es que hay una participación vírica en la
génesis del autismo, tanto intestinal como cerebral, y una persistencia anómala
y crónica de los mismos ante la incapacidad del sistema inmunitario de eliminar
esta presencia viral.
El uso de antivíricos naturales, como el lauricidin,
ha resultado de interés en muchos niños TGD. También se está
analizando la oportunidad de usar antivíricos como el aciclovir y el
valaciclovir (valtrex), a dosis altas
y durante varias semanas, con el objetivo de eliminar el impacto vírico en los
niños TGD. Los
resultados también son prometedores en aquellos niños en los que se demuestra
esa patología.